chicha
-¿Te pega? -Me curte muy duro cuando no le junto hartos pesos y cuando toma chicha, y también cuando se me rasga la ropa. Ayer me jartó a totes.
Tomás Carrasquilla
Ítem, se ordena y manda que ninguna persona de cualquier calidad, negros ni indios, sean osados de hacer chicha de jora, ni de yuca, ni mezclada, y si la hicieren que sea que por lo menos de doce botijas de una fanega y no más, de los españoles cada vez (que lo hicieren con) cincuenta pesos y quebradas las botijas, y los negros e indios a diez pesos y diez días de Cárcel por la primera vez, y por la segunda, (sea la) pena doblada.
Pidió la tal un mate de chicha de ;cwa y un plato de papas con ají, y cuando llegó el trance de pagar la peseta que importaba lo con- sumido, la muy bellaca puso sobre el mostrador á la cria- tura, y le dijo á la patrona: —Yo soy del barrio, y voy á mi cuarto á traerle los dos reales.
¡Es porque si'ha ranchao a tomase el bacalao desd'el camino; porque nu'ha querido siquiera tomar la chicha con las pipas de vitoria que le mandi'hacer desde que vinimos; es porque nu'es formal ni conmigo ni con su papacito!...
Tomás Carrasquilla
Había en ella dos grandes mesas en las que se veía enormes fuentes con la obligada pachamanca de carnero, y no pocas tinajas barrigudas conteniendo la saludable chicha de jora, mil veces preferible, en el gusto y efectos sobre el organismo, a la amarga y abotargadora cerveza alemana.
Ricardo Palma
Como es sabido, en los lugares de la sierra esas fiestas duran de ocho a quince días, tiempo en que los ciegos disfrutan de festines, en los que la pacha-manca de carnero y la chicha de jora se consumen sin medida.
Ricardo Palma
-¡En España no hay poetas! -¡En España no hay médicos! -¡En España no hay chicha...! -¡Ni limoná! Bustamante oyendo estos y otros disparates, y con algunas copas de cognac en el cuerpo, estaba como quien ve visiones y muy colorado.
Mucho ha sufrido en esta perra vida; pero esta afrenta indecente ¡ni en su infierno! Se muere. Mas, ¡qué morir, ni qué demonios!: ¡Chicha!, ¡mucha chicha! ¡Aguardiente!, ¡harto aguardiente!
Tomás Carrasquilla
Y lo halló de fuerza de los yndios de Chinchay Suyos, aunque son yndios pequeños de cuerpo, animosos, porque le sustenta maýs y ueue chicha de maýs que es de fuerza.
Levantose el de Atiquipa, y tomando dos mates llenos de chicha, avanzó hacia el de Acarí y le dijo: -Hermano, sellemos el pacto brindando por que sólo la muerte sea poderosa a romper nuestra alianza.
Ricardo Palma
Allí estaban la Virgen, San José y el Niño que movía la manita como para bendecir a los rapazuelos que lo contemplábamos boquiabiertos, mientras la china Mónica, alentada por un vasito de orines del Niño, que así llamaba el pueblo a la dulcísima aloja o chicha morada con que los religiosos agasajaban a la concurrencia, cantaba: «A los niños formales Dios los bendice; y a los que no son buenos les da lombrices.
Ricardo Palma
¡Pelona, pelona! tú no los vales. Los limeños no beben chicha en botella, y a la mujer mañosa... ¡golpe con ella!». Desisto de la tarea de seguir describiendo el tan célebre nacimiento de Barbones, porque la posdata me resultaría más larga que la carta, y este capítulo no es sino incidental en la crónica belethmítica de Lima.
Ricardo Palma