desnudo
El cráneo, desnudo y horrible, recordaba el de esos gigantescos moros que se incorporan chorreando sangre bajo el caballo del Apóstol.
¿Sabes que para entrar allí tendré que apartar con mi cuerpo desnudo los espinos y los abrojos y las ponzoñosas hierbas, y sentir cómo se enroscan en mi cuello las víboras y cómo trepan por mis piernas los fríos reptiles?
Emilia Pardo Bazán
Formaban en la puerta el más grotesco y sobresaliente grupo varios pialadores y enlazadores de a pie con el brazo desnudo y armado del certero lazo, la cabeza cubierta con un pañuelo punzó y chaleco y chiripá colorado, teniendo a sus espaldas varios jinetes y espectadores de ojo escrutador y anhelante.
Esteban Echeverría
Durante una hora la canoa se deslizó más velozmente de lo que el remero hubiera querido. Remaba mal, apoyado en un solo pie, y el talón desnudo herido por el filo del soporte.
Horacio Quiroga
De pronto, una lucecilla de buró se enciende e ilumina sombríamente la estrechez de aquel cuarto refinado. La delgada silueta de un hombre esbelto y desnudo se desliza con pesadez hasta el armario.
Antonio Domínguez Hidalgo
Un desdén tan profundo me pasea por las letras degastadas que no quiero más cartas sobre mesas inhóspitas al rezo, sino puntos sobre íes de signos sacros y bostezando confesas, no importarme el lugar donde las rompan los carteros del fastidio… Vacío de edades, desgajado el optimismo en anuarios de patéticas creaturas que no oyeron, mudo… me arrincono en el bochorno de esta tarde como un títere callado… que se conforma con el hilo que le toca en su senecto teatro y sin avisos al usuario de mi nombre ni recados al lector analfabeta me corrijo la función desprogramada y reitero desnudo las escenas censuradas por silicios encrespados adaptándome al proscenio donde caigo abandonado.
En efecto, no se desea de modo desnudo una belleza, sino que se le piden mil circunstancias que dependen de la posición en la que uno se halle y por ello puede decirse que cada quien tiene el original de su belleza, cuya copia va buscando por el ancho mundo.
Había llegado a los diez y nueve años, hambriento y casi desnudo como un salvaje, durmiendo en la torcida barraca donde gemía y rezaba su abuela, inmóvil por el reuma: de día ayudaba a botar las barcas, descargaba cestas de pescado, o iba de parásito en las lanchas que perseguían al atún y la sardina, para llevar a casa un puñado de pesca menuda.
Durante incalculables milenios el TEOTL, IPALNEMOHUANI, se encontró solo, desnudo de apariencias, emanando extraños vapores y gases, hasta que sin saber cuándo, explotó aterrante, como despidiendo rayos de fuego hacia el cosmos, irradiando luces; chispeando por doquiera; centellante, eléctrica y magnética, cual gigantesca culebra enfurecida.
Amnón, delgado y concreto, en la torre la miraba, llenas las ingles de espuma y oscilaciones la barba. Su desnudo iluminado se tendía en la terraza, con un rumor entre dientes de flecha recién clavada.
Conforme camináis, volved rápidamente la mirada a un claro entre la espesura y hallaréis un temblor en el aire como si se aprestara a llenar el hueco que ha dejado al huir un ligero cuerpo desnudo.
Engreídos como se encuentran con sus posesiones de presuntuosas familias, tú, energía del fuego que te ocultas debajo de la tierra, brota de los volcanes y arrasa con esos egoístas que han perdido la esencia del Teotl y no practican el Tloque-Nahuaque, la solidaridad reflexiva y perfeccionadora, el consenso, la unidad de la pluralidad activa en creación. Así, el fuego interior de la tierra fue personificado en un joven completamente desnudo, pero de aspecto terrible y siniestro.