lento
Solo en la tierra con el chiquillo, Jácome le crió sabe Dios cómo; y ahora se le caía la baba viendo despuntar en Sendiño, a los seis años mal contados, otro cazador, otro merodeador, sin afición alguna al trabajo lento y metódico del labriego, fértil ya en ardides y tretas de salvaje para sorprender nidos y pajarillos nuevos, para descubrir dónde ponen las gallinas del prójimo y aun para engolosinarlas echándoles granos de maíz, hasta atraerlas a la boca del saco.
Emilia Pardo Bazán
La luna plateaba el paisaje hermosamente bravío; mansa brisa hacia ondular las ramas de los nogales y quejigos; de vez en cuando cruzaba el espacio con vuelo blando y silencioso alguna que otra ave agorera proyectando en las riscosas faldas su fantástica silueta fugitiva; el silencio de la noche era turbado únicamente por el sonoro latir de los mastines, que velaban en los blancos caseríos y por el lento caminar de los contrabandistas que, jinetes en caballos enjutos y voladores, precedían y escoltaban las poderosas acémilas por las más ocultas veredas.
Sentose sobre una piedra jadeante y sudorosa; su rostro parecía cadavérico; un terrible desmayo enseñoreábase de todo su ser; un dolor lento, sordo, penetrante, aquel que con tanta frecuencia la atormentaba, empezó a llenarle de angustias; después sintió un ligero cosquilleo en la garganta, y ¡oh infame cosquilleo!
Ella de continuo tétrica, Los sitios mas solitarios Elejia por santuarios De su secreto pesar; Y se la via en la noche Cual sombra que arrastra el viento A solas con paso lento Por los jardines vagar.
En una noche oscura, aunque serena, sólo y a lento paso se hundió en el mar de requemada arena del árido desierto de la Libia, donde sólo el zarzal vegeta escaso.
Todas las noches se sienta su sombra junto a mi lecho; y apoyándose en el pecho donde abrigo a su amor di, con presión que no calienta, con voz que apenas percibe mi oído que la recibe, me pregunta: «¿Me amas, di?» Y yo siento que mi aliento flaco y lento le responde: «¡Te amo, sí!» Y la sombra enamorada en mi frente un beso deja, y a pesar suyo arrastrada por la atmósfera se aleja, y exclama desesperada: «¡Me ama!, ¡le amo… y le perdí!
En tanto que los Estados sigan gastando todas sus energías en sus vanas y violentas ansias expansivas, constriñendo sin cesar el lento esfuerzo de la formación interior de la manera de pensar de sus ciudadanos, privándoles de todo apoyo en este sentido, nada hay que esperar en lo moral; porque es necesaria una larga preparación interior de cada comunidad para la educación de sus ciudadanos; pero todo lo bueno que no está empapado de un sentir moralmente bueno es más que pura hojarasca y lentejuela miserable.
Comuneros, sabeis vuestro destino; Sed fieles al invicto Emperador.» Y salió del castillo á lento paso Con la mano enjugándose la cara Y agitando en el aire aquella vara Que sembraba el espanto y el horror.
(187) Todo en tranquila soledad yacia, Y solo alguna vez lánguido y lento Partido en frases sin compas se oia Un pausado cantar que se perdia Por la tranquila cavidad del viento.
¡Liberador ceñido de grilletes, sin cuyo esfuerzo hasta hoy continuaría sin asas la extensión, vagarían acéfalos los clavos, antiguo, lento, colorado, el día, nuestros amados cascos, insepultos!
A lo largo de la historia y un punto en donde se exacerbó esa falta de trabajo político fue y es Chiapas, Chiapas está avanzando lentamente, yo diría desesperantemente lento; el próximo miércoles habrá la tercera fase de conversaciones en el caso chiapaneco.
Y cuando disminuye es preciso que antes fuera mayor para poder disminuir más tarde. Efectivamente. Lo mismo que lo más fuerte procede de lo más débil y lo más rápido de lo más lento. Es evidente.