pinta

(179) Y al través de cada pliegue Del cortinaje ostentoso De su lecho, un horroroso Espectro aguardando está; Y en vano cierra los párpados, Que bajo forma distinta En sus pupilas se pinta Mas espantoso quizá.

Quedó en silencio el señor Paco, y tras algunos instantes de vacilación, volvió la espalda y alejóse lentamente del Clavicordio, el cual murmuró, no sin hacer previamente una mueca de disgusto: -¡Cámara, y qué engurruñao que tiéen a veces el corazón jasta los que la pintan de tan garboso corno la pinta el maestro Trebujena!

En las noches sombrías cuando todas mis penas como negros vampiros sobre mi lecho vuelan; cuando el insomnio pinta las moradas ojeras y las rojizas manchas en mi faz macilenta, me parece que baja la araña de su celda y camina, y camina...

La curiosa crónica titulada Carnero de Bogotá escrita por un contemporáneo de Urzua, nos pinta la heroicidad de este caudillo, á la par que la nobleza de su corazón.

He tenido el privilegio de ver un retrato de ella que la pinta como una niña de encanto sin par, cuyos hermosos cabellos, tez deslumbrante y piel marfileña reunían la perfección de una Hebe de la Antigüedad.

«Mezcla absurda de Catón y de »Calígula (dice usted), extraño ingerto de las virtudes romanas icon las prostituciones helénicas; amante ciego de la civiliza- »ción en negro concubinato con la barbarie; serio, económico »y desprendido, no manchó sus manos con los dineros de la » nación No hay bestia más limpia ni que conserve su piel ) más lustrosa que el tigre.»— Si el retrato que usted pinta con tan vivo colorido es copia fiel, como á mí me parece, enorgulléz- case de él la literata.

Cuidábanlo como á la niña del ojo, y bien podía faltarles el pan para su familia antes que el maíz para su engreído. Una mañana el zapatero apK)caba la pinta ó el espolón del gallo de su vecino el barbero.

América es el teatro de los sucesos; cos- tumbres y tipos americanos son los exhibidos y el que escriba Tradiciones, no sólo está obligado á darles colorido local, sino que, hasta en el lenguaje, debe sacrificar, siempre que opor- tuno lo considere, la pureza clásica del castellano idioma, para poner en boca de sus personajes frases de riguroso provincia- lismo, y que ya perderá tiempo y trabajo el que se eche á buscarlas en los diccionarios. Cuando se pinta, no debe huirse de la naturalidad, por mucho que á veces sea ella ramplona y de mal gusto.

mas querer encarecerla, más que aplauso, es grosería; que no es grande la hermosura que es capaz de encarecida, ni el pensamiento pudiera —que es quien más perfecto pinta— bosquejar de sus reflejos aun las luces más remisas, pues contra el común concepto, sólo en su beldad se mira 13 una perfección que es menos imaginada que vista.

Paulin) = Era la víspera de San Miguel, y una de esas mañanas sombrías, tan habituales en estas montañas, que anuncian que la nieve está en el cielo: Per la Saint-Micham l'eivar i au cha. Dos transeúntes que tenían bastante mala pinta iban caminando por la carretera que conduce de Champétières a Sauxillanges.

Sin embargo el Obispo de Nicaragua, Fray Jerónimo de Escobar, nos pinta las cosas de otro modo: "A cada cuadrilla, dice, se pone un minero, el cual es para estos indio un comiter de galera, porque si todas las noches no da jornal le dan muchos azotes, y con esta vida se podrá considerar lo poco que podrán durar……" (1).

Entonces, uno de los de adentro pinta algunas libertades contrahechas y las arroja a la muchedumbre, que las devora, a falta de pan.