pizca

Además los ojos se le estaban poniendo demasiado pequeños para ser ojos de bebé. A Alicia no le gustaba ni pizca el aspecto que estaba tomando aquello.

Allí se armó un zipi-zape del Noroeste con tal cerrazón y tales celliscas, que al cuarto día amanecimos mar adentro y sin ver una pizca de tierra.

Sabida cosa es que los ángeles son unos seres mofletudos, de cabellera riza y rubia, de carita alegre, de aire traviesa/, con piel más suave que el raso de Filipinas, y sin pizca de vello.

Ricardo Palma

Y á fe, que, en esto del secreto, no tiene ni pizca de razlón él vate, lla- mado á conquistarse sólida Tama si prosigue como hasta aquí, y no se echa á dormir sobre sus laureles, y se infatúa y se pierde, como tanto y tanto malogrado ingenio de mi tierra.

Quien haya leído sus artículos y lea ahora los míos, creerá seguramente que somos dos ideólogos sin pizca de sentido práctico, cuando con tanta frescura nos ponemos a hablar de los caracteres constitutivos de nuestra nación, sin parar mientes en los desastres que llueven sobre ella.

Ángel Ganivet

Ella desconocía los ingredientes, para conquistar una pasión; le faltó saber mezclar, la receta de rigor: 7 cucharaditas de amor propio, 3 tazas de gran valor, 5 claras bien revueltas, para no obnubilar la razón, 1 tarro de sangre fría, para mantener el control, 1 pizca de osadía, necesaria en la ocasión; y espolvorear azúcar a gusto cuando la angustia se presentó.

(el autor). Mucho lirismo, mucho hablar del honor y del deber... pero ¿verdad?, ni pizca... Es como los demás. El teatro agoniza.

Conocíale el pueblo por tocayo del buen ladrón a quien don Jesucristo dio pasaporte para entrar en la gloria; pues nombrábase don Dimas de la Tijereta, escribano de número de la Real Audiencia y hombre que, a fuerza de dar fe, se había quedado sin pizca de fe, porque en el oficio gastó en breve la poca que trajo al mundo.

Ricardo Palma

Para terminar, con toda sinceridad declaro estar orgulloso de la enorme acción que hubo que realizar para impedir que el marxismo leninismo alcanzara el poder total, y también, para que mi entrañable Patria fuera una "gran nación", como fue el lema que desde el principio inspiró a la Junta de Gobierno. De eso, nunca dudaré, sin una pizca de vacilación.

Mas era costumbre también en la de Rojas jugar con fuego, poner en peligro los afectos que más la importaban, poner en caricatura, sin pizca de sinceridad, por alarde de paradoja sentimental, lo que admiraba, lo que quería, lo que respetaba.

Tanyi, líder juvenil, Tania, estudiante de sociología y doña Margarita, ama de casa, todas de la comunidad afro-ecuatoriana. Alegres y con esa pizca de insolencia con que los esmeraldeños hablan de lo humano y lo divino, examinamos el tema.

Se inclinó, se puso pálida, saludó muy a lo zurdo; por poco se cae del diván... Murmuró no se sabe qué gorjeos roncos... pero lo que se llama hablar, ni pizca. ¡Su D.