rumbo

En largas comitivas iban rumbo a los lagos, o a los montes, precedidos por músicos flautistas, a veces de pequeña edad; o en otras de doncellas o mancebos.

Siguiendo este rumbo encontraremos bien pronto lo que somos nosotros, y si ignoramos esta esencia nos ignoraremos siempre a nosotros mismos.

A las 10 en punto principiaron a desfilar todas las fragatas españolas con rumbo al norte...

Sócrates: Y la mía, mi querido Alcibíades, ya que lo tomas por ese rumbo, ¿no desciende de Dédalo, y Dédalo no nos lleva hasta Vulcano, hijo de Júpiter?

Yo, sin saber dónde a tal hora buscar alojamiento, vagué por las calles, y en aquel caminar sin rumbo llegué a la plaza donde vivía Fray Ambrosio.

Los perros se arquearon sobre las patas, ladrando con furia a la Muerte, que se acercaba. El caballo caminaba con la cabeza baja, aparentemente indeciso sobre el rumbo que debía seguir.

3°.-De la cabecera principal del Breu proseguirá, rumbo del sur, por la línea que divida las aguas que van para el Alto Yuruá, al oeste, de las que van para el mismo río al norte, y, pasando entre las cabeceras del Tarauacá y del Envira del lado del Brasil y las del Piqueyaco y Torolluc, del lado del Perú, irá por el divortium aquarum entre el Envíra y el afluente de la margen izquierda del Purús llamado Curanja, ó Curumahá, cuya cuenca pertenecerá al Perú a encontrar la naciente del río de Santa Rosa, ó Curinahá, afluente también de la orilla izquierda del Purús.

Había cruzado la línea divisoria y marchaba en marcha lenta con rumbo al interior del territorio un ejército portugués que se anunciaba que venía en apoyo de los sitiados de Montevideo.

Y bien saliendo ahora de la plaza rumbo al campamento patriota, el doctor Pérez debió reflexionar que el mejor plan de operaciones para lograr la victoria en la difícil batalla que tendría que librar enseguida, consistía en referirse al retiro inmediato de los combatientes patriotas de la línea sitiadora, como una condición que ponía Elío con carácter de indeclinable para acceder a la apertura de negociaciones… Que marcharan todos los combatientes de inmediato con rumbo al límite oeste de la jurisdicción de Montevideo que entonces y recién entonces se entraría a negociar.

Así que puestos a la espera del momento propicio, los adoloridos hermanos pusieron en acción sus proyectos y en un descuido de TONACACIHUATL, tomaron entre sus manos al pedernal y lo lanzaron rumbo a la Tierra entre violentas ofensas: -¡Piedra sin vida, lárgate!

Cansado, en un lugar del camino, se sentó en una piedra y mirando rumbo a TOLLAN comenzó a llorar tristemente y las lágrimas que derramaba, iban cavando y horadando la piedra sobre la que reposaba.

HUEMAC se rió ante las amenazas y tomando su ganancia se fue acompañado del TOUEYO rumbo a su gran mansión, un TECPAN que había pertenecido a QUETZALCOATL y que por descuido se veía entrar en ruinas.