sopa

En el centro estaba la Duquesa, sentada sobre un taburete de tres patas y con un bebé en los brazos. La cocinera se inclinaba sobre el fogón y revolvía el interior de un enorme puchero que parecía estar lleno de sopa.

Poco importaba que la sopa de almendras estuviese exquisita, el besugo fresquísimo, con las rajas de limón taraceando su blanca carne; de nada servía que la luz de la lámpara se reflejase tan alegre en el cuerpo fino de las granadas y en el oro intenso de las naranjas agrupadas en el centro de la mesa; era inútil la invitación de los turrones compactos, en sus cajas de maderas claras y secas, y el rebrillar del manzanilla de las copas.

Emilia Pardo Bazán

-Siempre lo hago -afirmó la mujer-. Jamás digo «merengue» ni «tallarines», sino «rosquilla espumosa» y «pasta de sopa en cintas».

Hans Christian Andersen

- ¡Esta sopa tiene por descontado demasiada pimienta! - se dijo Alicia para sus adentros, mientras soltaba el primer estornudo. Donde si había demasiada pimienta era en el aire.

n el sucio rincón de una taberna fría y desmantelada, semejante a una lóbrega caverna, Jorge, el más distinguido camarada, una noche lluviosa nos decía furioso, hecho una sopa: «Tres meses ha que a la adorada mía le juré no tomarme ni una copa.

Mientras estaba pensando qué tema elegir, la cocinera apartó la olla de sopa del fuego, y comenzó a lanzar todo lo que caía en sus manos contra la Duquesa y el bebé: primero los hierros del hogar, después una lluvia de cacharros, platos y fuentes.

Alicia miró a la cocinera con ansiedad, para ver si se disponía a hacer algo parecido, pero la cocinera estaba muy ocupada revolviendo la sopa y no parecía prestar oídos a la conversación, de modo que Alicia se animó a proseguir su lección: - Veinticuatro horas, creo, ¿o son doce?

Entonces el ogro negro gruñó su desgracia agriada cuando el grillo Primitivo a príncipe regresaba. Doña Rana y sus amigos Doña Rana estaba en su casita tomando su sopa de arañita.

c).‑ Pedimos al gobierno que mande alimentos suficientes para los niños en todas las comunidades rurales como: leche, maicena, arroz, maíz, soya, aceite frijol, queso, huevos, azúcar, sopa, avena, etcétera.

No es cuento de que yo me eche á borronear carillas de papel, que con lo apuntado sobra para que el lector se forme concepto del libro, que tuvo gran boga en su tiempo, y del que no había, en Lima, casa de buen gobierno ó de matrimonio bien avenido, donde no hubiese un ejemplar más manoseado que la Alfalfa espiritual para los borregos de Cristo y la Bula de Cruzada. Esos eran tiempos en los que cuando uno se encontraba con un pelo en la sopa, decía:"—Demonios!

Ricardo Palma

De ella salía ración colmada para dejar ahitas doscientas andorgas de fraile y cien barrigas más, por lo menos, de agregados á la sopa boba del convento, que era, como la bondad de Dios, inagotable la olla del padre Panchito.

Ricardo Palma

Y como á veces es preciso que también la poesía hable al espíritu, y poesía, y muy sublime, hay en el Sermón de la moiüaña no creo fuera de oportunidad recordar el fragmento pertinente de la clásica traducción en verso, que los niños repiten de coro en las aulas municipales de Venezuela. En las postrimerías de nuestro siglo se encuentra uno versos has- ta en la cucharada de sopa.