torre
Cuanto mas se recataba Doña Luz y resistia, Mas el rey se enfurecia De ver que no la lograba. Llevaban ambos su empeño Con tan resuelto teson Que ella seguia en prision Y el rey de la torre dueño.
Si hacemos una práctica como la siguiente, donde cambiemos un sintagma tantas veces como sea posible: Aquel hombre/ bajó/ desde su torre/ hasta su casa/.
punto en boca. Metió su jaco en la cuadra, Tomó la escalera lóbrega (172) De la torre y pidió al punto Cena fuerte y cama cómoda.
En la torre apoyada entre los muros la logia al exterior sobresalía, de suerte que el camino y campos puros de lejos al curioso descubría.
Y Joseph de Millán pidió solar para sí y para Doña Catalina de la Torre y para Fernando de Vera; y para el Alférez Francisco de Illumbe Bergara; y para Juan de Arripla / Arriola; y para Patricio Días Bravo; y para Úrsula Días; y para Benito Días Bravo; y para el Alférez Don Bernardo Goyonete; y para Francisco de Fuentes.
En 3 de septiembre de 1700 cayó un rayo en la torre mayor de Tarragona, que, poniendo fuego a la pólvora, destruyó templos, conventos y casas, con muerte de muchos de sus habitantes, que quedaron sepultados en sus mismas ruinas.
Bajó/ aquel hombre/ desde su torre/ hasta su casa/. Bajó/ desde su torre/ aquel hombre/ hasta su casa/. Bajó/ desde su torre/ hasta su casa/ aquel hombre/.
Recibióse una carta del Padre Fray Francisco de la Torre, Prior de la Orden de Predicadores, y por estarle aguardando, no se responde a ella.
El capitán don Francisco González de la Peña graduado de teniente coronel aunque no tenía destino fijo por ser comandante de las guerrillas, que se hallaban incorporadas en la línea de defensa ha estado conmigo en todos los puntos atacados, y el vicario de este ejército doctor don Mariano de la Torre y Vera y los capellanes de él sin embargo del vivo fuego se han mantenido en los reductos como los cirujanos don Isidoro Alvarez y don Jaime Coll.
Un día de verano, en que hacía un exagerado calor, ella, tan encerrada en su castillo de acero inoxidable, se le ocurrió abrir la enorme ventana de su habitación, ubicada en la torre más elevada de la construcción, para refrescar un poco el ambiente cálido y miró que una tormenta bienhechora se aproximaba.
En este Cabildo presentó otra petición el Procurador General, representando causas y motivos para que se mude la Iglesia Mayor acá abajo, en el concurso de la Ciudad, en el sitio que tiene la Iglesia del Hospital, y que el Hospital se mude a donde está la Iglesia Mayor; para cuya proposición se mandó fuese llamado el Señor Don Francisco de la Torre Angulo, Comisario de la Santa Cruzada, Cura y Vicario de esta Ciudad.
Yo te adoro, Señor, cuando la admiro dormida en el tapiz de su ancha vega; yo te adoro, Señor, cuando respiro su aura salubre que entre flores juega; yo te adoro, Señor, desde el retiro de esta torre oriental que le Dauro riega; y aquí tu omnipotencia revelada yo te adoro, Señor, sobre Granada.